La ciencia y la tecnología al servicio del feto y la embarazada

El embarazo es una etapa muy importante y a la vez delicada debido a que hay dos vidas en juego. Por ello, la ciencia y la tecnología se han puesto al servicio del feto y la embarazada para conservar ambas vidas.
Ciertamente, con el pasar de los años, la medicina ha desarrollado herramientas las cuales permiten diagnosticar al bebé que aún no ha nacido. De esta manera, se puede conocer en qué estado se encuentra el feto y como afecta a la salud de la embarazada. 
De esta manera, los médicos actúan a tiempo y adecuadamente cuando se presente alguna anomalía. Asimismo, se evita que se de un tratamiento inadecuado o un exceso de medicación a la mujer embarazada.
La ciencia y la tecnología han implementado mecanismos y estudios para tratar el embarazo de manera invasiva y no invasiva.

Estudios no invasivos

Entre los estudios no invasivos, se encuentran las ecografías E1 y E2, los cuales consisten en estudios con ultrasonido prenatal. De hecho, estos ayudas a detectar anomalías cuando la paciente no presente síntomas.
Así, se ayuda a identificar lo más temprano posible patologías o con factores de riesgo, pudiendo así realizar los tratamientos o intervenciones necesarias a tiempo. De esta manera, se evita que el futuro bebé a nacer nazca sanamente, evitándole así problemas de salud futuros.
Sin embargo, para que este sistema funcione, la embarazada debe tener un control rutinario para verificar que todo anda bien.

Las ecografías E1

Entre las múltiple funciones y ventajas de las ecografías E1 encontramos:
  • Predecir y determinar la edad del embarazo.
  • Revisar minuciosamente al detalle la anatomía temprana del feto.
  • Evaluar si el feto está afectado por alguna enfermedad cromosomática.
  • Saber si la mujer embarazada pueda padecer problemas como la preeclampsia y la restricción de crecimiento.

Asimismo, mediante la E1, es posible detectar el 45% de las malformaciones mayores. De esta manera, el especialista puede intervenir a tiempo con aquellas circunstancias de alto riesgo.
De hecho, estas pueden ser muy efectivas si se realizan antes de las 16 semanas de gestación.

Los estudios E2

En cuanto a los objetivos de los estudios E2 se encuentran las siguientes:
  • Reevaluar la anatomía del feto.
  • Examinar con detenimiento el corazón (ecocardiografía), el cerebro (neurosonografía), así como otros síntomas que pudiera presentar el sistema respiratorio y el urinario (ecografía morfológica detallada).
  • Evaluar el crecimiento fetal y la función placentaria a partir del análisis del flujo en las arterias uterinas.
  • Medición del cuello uterino por vía transvaginal (cervicometría).

De esta manera, se hace un seguimiento del desarrollo del feto, si tiene algún riesgo de insuficiencia placentaria. Asimismo, se puede identificar el mejor método para que la embarazada no tenga el riesgo de un parto prematuro espontáneo.
En cuanto a la E1, esta es utilizada mientras el embarazo se desarrolla entre las 9 y las 13 semanas de gestación, con una ecografía especializada. Por el otro lado, la E2 se recomienda utilizar entre las semanas 20 y 24.

Estudios invasivos

Este tipo de estudios o intervención requiere que se obtenga una muestra de alguna parte del feto, saco amniótico o del cordón umbilical. Por ello, se realizan cuando se evidencie de alguna patología de alto riesgo.
Entre los estudios invasivos se encuentran amniocentesis, la punción umbilical y la biopsia corial.